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Niños con necesidades especiales. La adopción de los marginados

Padres Corajes

Padres Corajes

Testimonios de familías que explican cómo decidieron adoptar a niños dispacitados o con problemas de salud y cómo cambió su vida.

"Son niños especiales, pero no son niños enfermos". Son niños ignorados, que no suelen ser deseados por los padres adoptivos.

"Adoptar a un menor con características especiales no es fácil. Implica superar muchos miedos en las posibles familias adoptivas".

 

Dolors. Familia monoparental y mamá adoptiva de una niña con síndrome de Down. "Trabajo desde hace años en la escuela pública como maestra de educación especial y siempre pensé que no me supondría ningún problema vivir con un niño con discapacidad - explica Dolors-. Lo más difícil para mi no fue tener una hija con síndrome de Down, sino encontrarme de repente con un bebé. Los primeros días fueron complicados; no sabía cómo darle los biberones, tenía miedo de bañarla, era una mamá primeriza. El día que la conocí lo recuerdo como algo maravilloso. Nunca olvidaré el primer momento en que la tuve en mis brazos. En aquel instante sentí que era hija mía. No me he arrepentido en absoluto, lo tenía clarísimo, a veces me pregunto qué habría hecho todos estos años sin ella".

Anna y Josep, con dos hijas biológicas de 22 y 27 años, respectivamente. Casualmente se enteraron de la posibilidad de adoptar a niños con necesidades especiales y se decantaron por ella. Adoptaron a Joan, cuando sólo tenía dos meses de edad.
Joan ha cumplido ya los seis años y participa en numerosas actividades. La reciente exhibición de judo emocionó a sus padres. "Estaba muy ilusionado, había entrenado mucho y estaba seguro de que le saldría bien - cuenta Anna-. Esun niño que disfruta y se ilusiona con todo. Cuando salió de su primer día de judo nos dijo, con orgullo: ´ya soy cinturón blanco´. Nos encanta compartir sus logros. Él nos alienta con su entusiasmo, con su alegría contagiosa, con sus ganas de vivir, con su mirada positiva".
Sin embargo, llegar hasta aquí no ha sido fácil. En sus seis años de vida, Joan ha debido luchar con una intensidad inhabitual a su edad. "Cuando lo adoptamos, los médicos nos contaron que debido a sus antecedentes familiares, muy graves, no sabían qué evolución podía tener. Su diagnóstico era incierto. No podían asegurarnos tampoco si llegaría a caminar o hablar, se intuían problemas físicos que más tarde se confirmaron, concretamente una malformación congénita que se pudo solucionar con una intervención quirúrgica".
Poco a poco y con ayuda del equipo médico del hospital Sant Joan de Déu de Esplugues de Llobregat fueron progresando. "Con ejercicios y masajes determinados llegó a sostener la cabeza, también pudimos comunicarnos con signos, y después ya aprendió a verbalizar las palabras. También superó los problemas de lateralidad, y conseguimos mejorías en su movilidad. Actualmente funciona cognitivamente muy bien y tiene un buen desarrollo motor. Él se esfuerza mucho en todo. Su buena evolución y su progreso son un milagro diario".

 

 

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